Encargar mesas de autor para un restaurante requiere pensar en las piezas y en la sala al mismo tiempo. El número de mesas, sus usos, las sillas, los recorridos del servicio y las condiciones de mantenimiento forman parte del punto de partida. Una referencia visual ayuda, pero necesita acompañarse de esa información.
El proyecto Montia, restaurante con una estrella Michelin, muestra cómo una conversación sobre el origen de la madera puede convertirse en un conjunto de mobiliario. Es un caso concreto del archivo de Majalasna; sus soluciones no son una fórmula aplicable a cualquier restaurante.
Montia: un conjunto que empieza por la madera
El encargo comenzó con una conversación con Dani sobre mesas realizadas con madera de la sierra de Guadarrama. Alberto le mostró un gran pino silvestre de Cercedilla que había cortado años antes. Ese árbol se convirtió en el punto de partida del trabajo.
El conjunto reúne dieciséis mesas: nueve de pino y siete de castaño quemado con costuras de mármol. La selección de fotografías permite acercarse a la preparación de la madera, a los detalles de las piezas y a su presencia en las salas.
El caso aporta una referencia para hablar de material e identidad del lugar. También muestra que un conjunto puede compartir una dirección sin borrar las diferencias entre los tableros.
Primero, cómo funciona la sala
Antes de definir una mesa, conviene describir el servicio habitual: cuántas personas se sientan en cada grupo, si cambia la distribución y qué debe colocarse sobre el tablero. El espacio para platos y otros elementos se estudia junto al que necesitan las personas y las sillas.
Un plano ayuda a situar entradas, pasos y muebles fijos. Interesa distinguir los recorridos del público de los movimientos cotidianos del equipo. La distribución y las exigencias de accesibilidad deben coordinarse con el profesional responsable del proyecto; una guía de mobiliario no sustituye esa comprobación.
Una pieza singular o una familia de mesas
No es lo mismo buscar una mesa protagonista para un espacio concreto que definir todo el conjunto de una sala. En el segundo caso, conviene explicar qué relaciones se quieren mantener: alturas, proporciones, materiales o posibilidades de agrupación.
Si se prevé mover o juntar mesas, hay que plantearlo desde el inicio. La forma de los bordes, los apoyos y el peso de cada pieza pueden condicionar ese uso. No debe suponerse que dos tableros se podrán unir cómodamente solo porque tengan una altura parecida.
Material, acabado y cuidado cotidiano
La elección del material debe conversar con el uso previsto y con el modo de cuidar las piezas. Frecuencia de limpieza, productos utilizados y condiciones del espacio son datos relevantes al estudiar el acabado.
El hecho de que una obra esté realizada en madera o fotografiada en un restaurante no describe todas sus prestaciones. Las instrucciones y condiciones corresponden a la pieza concreta. Antes de confirmar el encargo, conviene dejar claro cómo se mantendrá y a quién consultar si aparece una incidencia.
¿Qué información necesita la primera consulta?
El tipo de restaurante, su ubicación, una distribución aproximada y el número de piezas previsto permiten situar el encargo. Añade las medidas conocidas de las sillas, una referencia del archivo y el calendario del proyecto. Si hay un interiorista o arquitecto, indica qué parte de la propuesta está definida y cuál necesitas desarrollar.
Puedes empezar aunque todavía haya decisiones abiertas. Es más útil identificarlas que dar por definitivas unas dimensiones o un material que pueden cambiar. La consulta inicial sirve para valorar el encaje del trabajo y la información que falta.
¿Puede garantizarse la entrega para la apertura?
La fecha de apertura es un condicionante que debe comunicarse al principio; no equivale a un plazo aceptado. El calendario necesita acordarse después de estudiar materiales, número de piezas, ejecución, transporte y montaje.
También interesa prever cómo entrarán las mesas, qué otros trabajos coincidirán en el espacio y quién coordinará la recepción. Una pieza terminada en el taller aún necesita llegar e instalarse en las condiciones acordadas.
Definir la aportación de cada profesional
Antes de producir conviene concretar el diseño, las medidas, los materiales, el acabado y las condiciones económicas y de entrega. Cuando participan varios estudios, hay que identificar quién decide y valida cada aspecto.
Esa claridad también permite contar bien el proyecto terminado y reconocer las distintas aportaciones. Puedes ver Montia en el archivo y utilizarlo como referencia al explicar qué relación buscas entre las mesas, la materia y la identidad de tu restaurante.
Fuentes y referencias
Montia: una estrella en la Guía MICHELIN España & Andorra 2026. ↗︎
